La peste de lo "politicamente correcto"

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Por allá del 2004 sonó mucho en la radio la canción "Dragostea Din Tei" del grupo moldaviano O-Zone. De repente, quienes teníamos acceso a internet nos enteramos de una parodia que nos hizo orinarnos de la risa. YouTube todavía no existía y los videos como este se hacían virales gracias a que los publicaban en alguna página medianamente concurrida y alguien no pasaba el link para descargarlos. Helo aquí:

Si ese video se te hizo ofensivo o hirió susceptibilidades, entonces tienes dos opciones: o procedes a navegar hacia otro lado, o sigues leyendo para que te caiga el veinte.

Un fenómeno que ha tomado una fuerza de dimensiones épicas

Haciendo un poco de investigación me topé con un par de fuentes -la más certera podría ser un artículo en Wikipedia (link aquí)- en la que se menciona que el término "políticamente correcto" se viene arrastrando desde mediados del siglo pasado, pero nunca había trascendido al grado que tiene hoy en día.

Los que somos de la vieja escuela le llamábamos "tener tacto" al tocar temas que podrían ser difíciles de digerir para los demás, pero no era frecuente la necesidad de usar tal recurso. Hoy en día, especialmente después del 2010, hemos notado cómo se ha tornado en el pan nuestro de cada día. Ya cualquier cosa que digas abiertamente en público puede incluso llevarte frente a un juzgado.

En el radio y televisión siempre han habido palabras prohibidas, pero estas se limitaban a genitales, ciertas funciones corporales o vulgaridades.

Una pequeña referencia:

— Página 108, párrafo 3: "No se permiten bromas que tengan que ver con flatulencia, excreción, orina, eyaculación u otras funciones corporales"

— Además, nota en el párrafo 2: "No deben usarse las siete palabras conocidas como 'sucias': mamón, hijo de puta, coger, mierda, puto, pito y pucha (vagina pues).

Extracto de "Partes Privadas", de Howard Stern.

Pero hoy en día -como hemos visto en casos que han surgido en noticieros- ya ni uno como civil común y corriente puede gritarle "¡eh puto!" o decirle "eres un maricón/marica/puto" ni en broma a alguien porque ya te están demandando. Es más, andando en la calle, ni siquiera a un amigo tuyo le puedes decir en forma burlona que es un maricón porque la gente alrededor te puede acusar de homofóbico. ¡Favor de no mamar!

Los "guerreros de la justicia"

Entre los casos más castrosos que he visto de grupos sintiéndonse ofendidos por algo, puedo empezar las feminazis que, abusando de su empoderamiento gracias a las dádivas otorgadas por los grupos políticos en un afán de ganar votos, van en contra de todo aquello que, aunque no lo fuera, pareciera estar en su contra o remarcar el tan aclamado abuso en contra de los derechos de las mujeres. Uno de esos casos fue el de la campaña de la película X-Men Apocalypse, en la que Fox tuvo que disculparse y retirar este espectacular de las calles:

También tenemos a los países que son ejemplo de pureza, cuyos servidores públicos, grandes defensores de los derechos de sus ciudadanos y fieles protectores de su nación, obligan a disculparse a aquellos macabros extranjeros cuando critican a su pueblo o  usan indebidamente su símbolo nacional:

Y estos sólo por mencionar casos muy sonados en los que grupos de gentes se sienten ofendidos ante algo que atenta contra sus fibras interiores.

La sociedad es la madre de todos los males

Las personas que he conocido que son fácilmente ofendidas tienen características muy similares:

  • Nunca los nalguearon cuando se portaban mal de chicos.
  • Siempre han tenido todo lo que piden.
  • Siempre los han sobre protegido. Muchos de ellos llegaron a o están rebasando los 30 y siguen en casa de sus padres.
  • Son hijos de madres solteras, y estas son de las cabronas y luchonas que si les intentas corregir el mal comportamiento de sus "bendiciones" te agarran a madrazos.

Entonces pues, son individuos con una baja autoestima, una pobre calidad moral, cero empatía y una nula cantidad de principios. Y tooooooodo esto se debe a un sinfín de factores, siendo el más preponderante la mínima o nula intervención de sus padres y/o madres para lograr que sus engendros se convirtiesen en algo útil para la sociedad.

Sí. Son personas con una autoestima muy baja.

Hace un tiempo me topé con un video que, aunque no creo que tenga la verdad absoluta, sí tiene bastante sentido en deducir el porqué los "guerreros sociales" son... como son. No encontré una versión traducida del mismo, pero se los pongo y anexo un breve resumen:

Lo que Paul Joseph Watson dice es que los "guerreros sociales" se comportan como escapados de hospital psiquiátrico, son ruidosos y detestables y siempre quieren estar ser el centro de la atención, es porque sus mamás no les dieron suficientes abrazos, y comenta acerca de un artículo que Laura Perrins publicó en el sitio web de "The Conservative Woman" (disponible aquí) en el que encuadra a estos individuos dentro de lo que ella llama "la generación de guardería", que se caracteriza porque de niños siempre compitieron por tener la atención de las "misses" que los cuidaban durante gran parte del día, mujeres que eran empleadas y que por dinero tenían que soportar las rabietas sin poder corregirlos por no meterse en problemas legales con las madres, quienes demandarían al negocio por maltrato infantil sin dudarlo.

Y como nunca nadie les dijo cómo comportarse correctamente, siempre les dijeron que eran únicos y especiales, y los convencieron de que el mundo era suyo por el simple hecho de haber nacido, de adultos buscan la manera de vengar la falta de todo lo que se les negó de niños, y buscan la manera de conseguirlo sin importarles los demás.

Esto ha escalado demasiado rápido

Para donde quieras voltear encontrarás gente que se ofende con facilidad por todo. En las redes sociales este fenómeno se convierte en algo palpable: nomás checa los comentarios de algo que cause polémica y notarás la cantidad de gente que se indigna y hace rabietas, no entiende razones y mientras más les quieras demostrar que están mal, más te insultan.

Hay muchas vertientes de este comportamiento, pero la mayoría de ellas existen gracias a las fuerzas políticas, las cuales, en un afán de conquistar a las minorías para hacer que estas marquen tendencias que ellos puedan capitalizar en votos o seguidores, cierran los ojos a lo que se ha convertido en causante de un desgarre incurable en el tejido social. Si no me crees, analiza la tremenda polarización de comentarios sobre temas relativos a los derechos de las mujeres, los de la comunidad LGBT, los de los derechos de los niños y los jóvenes, incluso los de los derechos de los adultos mayores: los que estan a favor no aceptan críticas de los que están en contra, y de estos últimos, unos hacen uso de la razón mientras los otros hacen gala de su hater interno.

"Divide y vencerás", dijo Napoleón Bonaparte. Y es cierto. Una sociedad polarizada por el empoderamiento de las minorías es una sociedad débil, pues siempre podrá más lo visceral y súbito a lo minuciosamente razonado.

Algo que toma impulso ¿no puede ya detenerse?

Si antes tenías que evitar ciertas palabras, hoy tienes que evitar no sólo palabres, sino frases o, peor aún, ideas. Tu libertad de expresión ha sido minada, pues ahora es más importante el cómo se sienten los demás, y si vas a decir algo que pudiese ofender a alguien, tienes que pensarlo dos veces o ser acusado de bullying.

Ya no se trata de tener respeto. Se trata de imponerte lo que no te interesa.

Ya no se trata de ser tolerante. Se trata de chingarte y aceptar lo que no quieres.

Ya no se trata de no atacar, sino de evitar ser atacado.

Todo se trata de que te calles y aceptes la imposición de los demás.

Esto no es digno de una sociedad sana.

El día que los que no somos políticamente correctos desaparezcamos de este planeta, entonces los que se sienten ofendidos por nuestra existencia entenderán que nunca fueron ni especiales ni únicos, sino una manada de borregos sin identidad ni valores ni principios. Espero que si eres de estos y te cayó el veinte, cambies tu actitud y ayudes a los otros a abrir los ojos. Es indispensable para la supervivencia de todos.

Ya basta de la baja autoestima.

Nadie hará por ti lo que tú no hagas por ti mismo.

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