El llanto y el cine

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Introducción

Desde hace un buen tiempo que he estado queriendo escribir este documento, pero como que me faltaba explorar un poco más el asunto. Pues bien, en cierta discusión con una amiga salió a flote la pieza que faltaba para armar este rompecabezas. Ahí voy:

Una de las cosas que mi señora madre me heredó es la habilidad (si es que así se le puede ver) de clavarse en una película y dejarse llevar por las emociones que los productores de la misma quieren hacerte sentir. Esta herencia es una de las cosas que más aprecio y de las que más me enorgullezco. Puedo asegurar que mi hermano también se enorgullece de ello, pues es algo que compartimos.

Recordando claramente las películas que más hondo me han llegado puedo citar tres: El Rey León, Armageddon y recientemente, el remake de Peter Pan.

En El Rey León fueron varios los tipos de lágrimas que salieron de lo más profundo de mi corazón:

  • Ternura/añoranza: la escena entre padre e hijo en la que Mufasa explica a Simba sobre el ciclo de la vida.
  • Dolor: cuando Mufasa yace muerto después de la estampida y Simba le pide que se levante.
  • Deseo de superarse: cuando el espíritu de Mufasa aparece en las nubes y le recuerda a Simba quién es.
  • Éxito/orgullo: cuando Simba ruge desde lo alto de la Pride Rock después de la batalla contra las hienas.

En Armageddon, la escena que nos rompió el corazón a mi hermano y a mí fue aquella en la que Harry Stamper oprime el botón del nuke... el ver cómo su vida (y el amor por su hija) pasaba ante sus ojos en fracciones de segundo nos llegó tan hondo que cada vez que la vemos, nos sensibiliza.

Justo anoche, mi amigo Mehdiv me invitó a ver Peter Pan. Esta, en primera instancia, no me había inspirado el deseo de verla, pues la segunda parte (animada) que hizo Disney fue un asco. Okey, esta nueva la produjo Universal, pero mi prejuicio me estaba nublando la vista. Cuando bajé el trailer del website de Apple fue que me nació el deseo por verla... y anoche que la vi... terminé amándola.

Si bien la película de Peter Pan hecha por Disney en 1953 fue de las historias que más me gustaron durante mi niñez (en la escuela me alucinaban cuando llevaba mi disco para que lo tocaran durante el recreo), esta nueva producción me hizo sentir una cantidad innumerable de cosas que a mis 6 años no sentí o no sentí igual.

Pero...

Cada vez que veo una película que mueve en mí las más profundas vibras de mi corazón me acuerdo de una cosa que siempre me deja pensando: es mucho más fácil que una escena emotiva de una película me haga llorar a que suelte una lágrima por una situación de la vida real.

Creo que en el transcurso de los últimos 10 años de mi vida sólo he llorado por 3 motivos, dos asociados con el dolor y el otro con la felicidad. Ah, si, dos veces he llorado de coraje.

Creo que a la vida le falta ponerme más situaciones que ameriten derramar lágrimas. Aquí estaré esperando a que lleguen y me entregaré de lleno a ellas.

Llorar dentro del cine es distinto a llorar fuera...

Exceptuando a mi familia, no recuerdo claramente haber visto a alguien llorando dentro de un cine. Y fuera, tampoco.

Llorar afuera del cine es algo que, según he visto, generalmente se asocia con el dolor. Jamás he visto que a alguien se le salga una lágrima de felicidad.

Y dentro del cine, tengo la ligera impresión de que merodea la vergüenza... siento que de alguna manera, aquellos que se clavan en una película procuran no clavarse tanto y evitar ser descubiertos con una lágrima en alguno de los ojos para librarse de ser catalogados de cursis.

¿No será que no lo exteriorizan?

¡¡¡Ese mero es el punto!!!

Al caerme ese veinte me puse a analizarlo y creo no equivocarme al concluir en que el 90% de las personas que se pueden considerar sensibles dentro de parámetros normales le tienen pánico a exteriorizar los sentimientos que desatan las escenas emotivas de las películas. Los motivos pueden ser muchos, pero a mi ver, el principal es el que mencioné anteriormente: el evitar ser capturados con la lágrima escurriendo por la mejilla.

Si crees que el ser pescado en ese momento es algo vergonzoso, entonces eres de las personas que tienen miedo a exteriorizar lo que sienten, y estoy seguro de que tanto dentro como fuera del cine, te bloqueas para no llorar. Y si me sales con que no lloras porque eres fuerte o porque no dejas que tus emociones te controlen, entonces te estarás ganando un simple y directo “¡¡¡NO MAMES!!!” Okey, es posible que seas de las pocas personas que tiene control sobre sus emociones. Si eres de esos, entonces no me negarás que el exteriorizar lo que sientes es lo más sano del universo para tu corazón. Y carajo, si hablamos de soltar una lágrima en el cine, pos creo que al igual que yo, deberías sentirte orgulloso(a) de saber dejarte llevar por el momento y disfrutar lo que te transmite, sea real o ficticio... ¿o no?

Al ella verlos a ambos con las lágrimas escurriendo por sus mejillas, se acercó y calladamente les gritó:

— ¿Pero porqué lloran? ¡Es sólo una película!

Ambos la miraron, se voltearon a ver a si mismos y la miraron de nuevo con una expresión que si se hubiese podido leer, hubiese dicho:

Muérete.

Documento originalmente publicado en whitepuma.net en abr 8, 2004.

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